El día que perdí el tren
Eran las siete y media de la mañana y todavía estaba en casa. El tren salía a las ocho, así que tenía media hora para llegar a la estación.
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Eran las siete y media de la mañana y todavía estaba en casa. El tren salía a las ocho, así que tenía media hora para llegar a la estación. "Tengo tiempo", pensé, pero mientras buscaba mis llaves, recordé que el celular estaba descargado. Corrí a conectarlo y perdí varios minutos.
Cuando por fin salí, había mucho tráfico. El autobús avanzaba muy lento y yo miraba el reloj cada dos segundos. En la estación, corrí hasta la puerta del tren, pero justo cuando llegué… se cerraron las puertas.
Me quedé allí, sin aire, viendo cómo el tren se alejaba. Al principio sentí enojo conmigo misma, pero después respiré profundo. Llamé a mi jefe, le expliqué la situación y tomé el siguiente tren. Llegué tarde, sí, pero más tranquila. Ese día aprendí que a veces perder algo no es el fin del mundo, sino una forma de detenerse y respirar.
1. ¿A qué hora salía el tren?
2. ¿Por qué perdió tiempo antes de salir de casa?
3. ¿Qué ocurrió cuando llegó a la estación?
4. ¿Cómo se sintió al principio?
5. ¿Qué hizo después de perder el tren?
6. ¿Qué aprendió al final del día?
Ready for more practice?